MOTIVACIÓN: QUÉ ES Y DE DÓNDE SALE

Motivación ¿qué es y de dónde sale?

¿Sabéis de dónde sale la palabra motivación? Pues viene del latín ‘motivus’ o ‘motus’, que significa “causa del movimiento”.

A lo largo del tiempo, los expertos han definido este concepto de muchas y muy diversas formas; algunos de ellos dicen que es “el énfasis o el impulso interno que habita dentro de cada uno, y que le empuja hacia un determinado medio o acción, con el fin de satisfacer una necesidad concreta”. Otros señalan que el significado de esta palabra hace referencia a “la raíz dinámica del comportamiento del ser humano”.

En definitiva, todo parece apuntar a la motivación como ese algo, ese noséqué que quéséyo que lleva dentro cada uno de nosotros, y que nos incita a ponernos en marcha y a mover el culo con el fin de lograr unos objetivos concretos.

Pero, ¿de dónde sale la motivación? Entender qué es y de dónde surge la motivación es fundamental a la hora de comprender ciertos aspectos del ser humano, como por ejemplo nuestra tenacidad a la hora de perseguir ciertas metas, que en la mayoría de las ocasiones no dan ningún fruto a corto plazo, o por qué tomamos ciertas decisiones y qué es lo que nos lleva a decantarnos por una elección u otra.

¿De dónde sale la motivación?

Está claro que la motivación sale, en la mayoría de los casos, por la percepción de una necesidad y de la propia necesidad -valga la redundancia- de cubrir este hueco o esta ausencia. Pero en función del origen por el que surge esta necesidad, estaremos hablando de motivación extrínseca o motivación intrínseca. Os vamos a explicar qué es cada una de ellas.

Motivación extrínseca

La motivación extrínseca es aquella en la que los motivos que nos llevan a realizar una acción o a tomar una determinada actitud, dependen de factores externos que se encuentran normalmente fuera de nuestro control. En esta clase de motivación, los incentivos y los refuerzos, ya sean positivos o negativos, provienen del exterior y la recompensa viene ligada al término de la acción. Este tipo de motivaciones suelen tener una duración limitada en el tiempo, y su efectividad, normalmente, no termina siendo muy sostenible a largo plazo. Os ponemos un ejemplo para que entendáis esto de una forma mucho más sencilla:

En la sociedad occidental actual en la que vivimos, donde el capitalismo nos tiene a todos sometidos y sumidos en una absoluta dependencia, creándonos constantemente necesidades de todo tipo, el dinero es la base fundamental que sirve como sustento a este sistema. Por supuesto, para poder cubrir todas esas “necesidades” necesitamos dinero, y para ello acudimos todos los días a nuestro puesto de trabajo  a cambio de un salario que nos permita seguir la inercia de este círculo vicioso. El salario de una persona es el ejemplo más claro de motivación extrínseca, ya que nos incita a trabajar por el mero hecho de la recompensa económica que nos espera a final de mes.

Motivación intrínseca

Por otro lado tenemos la motivación intrínseca, que es aquella que tiene su origen dentro del propio individuo, y está normalmente vinculada a las necesidades de exploración, curiosidad, experimentación, autodeterminación, etc. que llevan al individuo a esforzarse para alcanzar una meta, por motivos inherentes a la persona y sin la necesidad o intrusión de ningún tipo de influencia externa. En este caso, la realización de la actividad es el fin en sí mismo, no el camino o el trámite para conseguir algo más, como sí ocurre con la motivación extrínseca. Vamos a poner también un ejemplo de esto:

Todos tenemos algún hobby, por ejemplo, a mi me gusta escribir en mi tiempo libre. No escribo para llegar a vender libros algún día ni por obtener un reconocimiento social,  escribo por el mero hecho de escribir, por las sensaciones que me genera y los beneficios que me reporta, como pueden ser la autorrealización, la satisfacción, la relajación… y porque me hace feliz, simple y llanamente. No busco un fin que alcanzar escribiendo, el fin es el hecho de escribir; lo importante no es el destino, sino el camino en sí.

¿Qué es lo que nos motiva?

Esto ya es otro tema completamente distinto, aquí no hay reglas escritas, ni corrientes de pensamiento, ni investigaciones que valgan, porque a cada uno le mueve una cosa y en ningún caso será igual que lo que le mueve al que tiene al lado.

Lo que sí está claro es que en muchas ocasiones ambos tipos de motivación van de la mano, y que no hay necesidad de ceñirse a un sólo tipo. De hecho, esto ya sería la repanocha. Imagínate empezar a hacer algo, cualquier actividad a modo de hobby o entretenimiento, que te encante y con la que te sientas realizado y satisfecho. Y ahora imagínate eso mismo, pero además obteniendo un beneficio económico y social. Es decir, tener ingresos por hacer algo que te gusta y te hace feliz… ¡la motivación es el doble!.

Estaría genial que esto pudiese ser así siempre, pero es cierto que a veces tenemos situaciones que no nos permiten aplicar esta reflexión. En cualquier caso, y aunque no sea llevado al extremo, es muy recomendable y muy útil que nos hagamos unas cuantas preguntas:

¿Por qué hacemos las cosas?, ¿que nos lleva a hacer esas cosas? y, sobre todo, ¿cómo podemos cambiar aquellas que no nos están haciendo felices?

No dudes en echarle un vistazo a otros post relacionados de nuestro blog y seguirnos en nuestros perfiles de redes sociales.

Escrito por Ariadna Navas

Leave a Comment.

2019 © Todos los derechos reservados. Somos unos motivaos.